Trabajar con stress

Lunes por la mañana, día lluvioso, 8 a.m.

Me pongo delante del ordenador para, ahora sí, solucionar el problema que tengo con mi dominio y mi hosting. Desde el martes anterior en que seguí paso a paso las indicaciones para alojar mi dominio en mi flamante nuevo hosting, éste no funciona. Comprobación diaria y verme obligada a esperar a mañana por asuntos más urgentes entre mis manos.

Hoy, después del fin de semana me propongo poner solución.

El proveedor del hosting me dice que mi dominio (en otro proveedor) continúa con los DNS (jerga informática que se supone tenemos que incorporar en nuestra cotidianeidad) originales, no los proporcionados por ellos para realizar el alojamiento.

El proveedor del dominio me había dicho el miércoles que los DNS se habían modificado correctamente para su adecuado alojamiento. Hoy me dice que el dominio que yo proporciono es propiedad de otro proveedor.

Se me encienden las mejillas, empiezo a notar mi enfado y, por consecuencia, a mostrar un lenguaje más duro  contra el técnico al otro lado del chat del proveedor (empiezo a decidir el margen que le doy antes de coger el teléfono y descargar toda mi ira de clienta indignada). El técnico, muy diligente, me sugiere pasarme con el gestor de productos. Respiro hondo para gestionar la rabia que debe sentir una pelota de campo a campo. La sangre que riega mi cerebro para gestionar mi reacción de indignación ante tanta incompetencia impide que empiece a interpretar las señales que voy recibiendo.

“Buenos días. El dominio que usted nos ha indicado “xxxxxgn.com” no pertenece a este proveedor, el dominio que usted tiene contratado es “xxxxxng.com” y tiene los DNS correctamente modificados.”

Me lleva unos segundos entender el mensaje.

19_MIRO1.jpg
Sin título, Joan Miró, 1975

Otros pocos ordenar en mi cabeza el proceso realizado:

  1. Elijo el dominio “xxxxxgn.com”
  2. Contrato el dominio “xxxxxng.com” (¡milagrosamente disponible! jeje)
  3. Alojo el dominio “xxxxxgn.com” (o lo intento, mejor dicho)

Resultado: no tengo dominio y tengo que volver a empezar después de TODA una semana de trabajar en ello.

Sí, a esto se le llama dislexia, y sí, está provocada por el estrés.

¡Tomo nota!

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4 comentarios sobre “Trabajar con stress

  1. Supongo que mis amigos informáticos sabrán perdonarme —por eso son amigos—, del resto no espero sino una amable no violencia, pero a mí esto de la informática me parece una religión. Presumo de ser un buen técnico, y me creo un buen ingeniero, y además hiperracionalista, pero aún así la informática se me escapa, me sabe a rezos a un dios cojo. El ordenador deja de funcionar como debe —nunca ha funcionado en condiciones, pero, bueno, hemos logrado acostumbrarnos— y hemos de llamar a un experto —sacerdote— que nos indica de forma condescendiente qué estamos haciendo mal, porque siempre somos nosotros, tristes pecadores, los culpables; entonces él, sumo contactador con los bytes deificados, escribe la oración correspondiente en un rúnico lenguaje y hace el milagro… a veces. Si funciona, acabas con un «esto debería saberlo todo el mundo», si no funciona, con un «voy a ver qué más has tocado». ¡Pero si hace ya años que no veo porno —pobrecita subcultura demonizada por los dioses informáticos—! Y encima pones tu sonrisa digital para dar unas gracias que suenen a auténtica reverencia.
    Doris, como siempre, me extiendo demasiado. Te prometo que en el siguiente comentario seré breve. Espero.

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    1. Jajajaja, ratifico, la informática es una religión, la ingeniería informática es teología pura y a quien denominamos técnicos/as informáticos/as, sus pastores/as. La parte positiva es que no es monoteista (las personas usuarias somos así de banales e incosistentes) aunque con reminiscencias patriarcales. El referente principal en San Google y el purgatorio la “pantalla azul de la muerte” con que la iglesia Windows nos amenaza constantemente. Creo que un calendario de onomásticas sería bien recibido ¿te animas?.
      (Y te perdono la extensión, ¡pero no la “s” excedente! jeje)

      Le gusta a 1 persona

  2. Lo del calendario santoral no lo tengo claro, Dori, que eso de poner «virgen y mártir» me da mucha grima. ¿Te imaginas un San Wifi de la Wikipedia, obispo virgen y mártir? ¿Santa Biteria del Mega, abadesa virgen y mártir?
    Yo creo que habría que darles una oportunidad de diversión antes del martirio.
    Vuelvo, humildemente, a rogar tu perdón por la «s» sobrante :(. Si, como vago que soy, la tendencia debiera ser comerme algo, no trabajar en balde :P.

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